Si mañana lo pierdo TODO, haría esto...

Imagínate esto

Te levantas un lunes, abres el portátil y…
no hay clientes, no hay seguidores, no hay marca, no hay nada.

Solo quedas tú, tu experiencia… y las ganas de no tener que volver a buscar trabajo.
Nada de entrevistas con gente que pregunta unas cosas muy raras para luego elegir al peor candidato.
Entre eso o que me caiga un meteorito encima…
elijo el meteorito.

¿Qué carajo harías me preguntó un amigo?

Yo tengo mi propio “protocolo de emergencia”.

Y no empieza por hacer una web nueva.
Ni por un logo.
Ni por “subir más contenido de valor”.

Empieza por algo mucho más aburrido… y mucho más rentable

Paso 1: elegir un problema caro y urgente

Nada de “ayudo a la gente a crecer”.
Eso no lo comprarías ni tú.

Hablo de cosas tipo

  • Te ayudo a dejar de perder clientes cada mes.

  • Te ayudo a dejar de trabajar 10 horas al día por cuatro duros.

  • Te ayudo a dejar de vivir con la sensación de que tu negocio se hunde.

Si el problema no duele y no es caro, la gente lo pospone.
Y tú te quedas esperando.

Paso 2: hacer 10–15 conversaciones incómodas

Si me quedara a cero, lo primero sería hablar con gente, no montar funnels.

Visitar negocios y hacer llamadas como un demonio.
Preguntas simples

  • ¿Qué te está molestando más ahora mismo en tu negocio?

  • Si pudieras resolver solo una cosa en este momento, ¿cuál sería?

En esas conversaciones salen frases, miedos y números que no aparecen en ningún curso.
Y salen también oportunidades muy concretas.

Paso 3: una oferta tan simple que quepa en 4 líneas

Nada de PDFs aburridos que van a la basura.

Algo así

En 4 semanas pasas de no cerrar ni una venta a 2 ventas por semana.
Yo me encargo de ponerte el plan, corregir el rumbo
y decirte cuándo estás haciendo algo que no sirve para nada.

Sin vueltas, sin palabras raras.
Problema claro camino claro resultado claro.



Paso 4: 3 horas al día SOLO para acción comercial

Si mañana empiezo de cero, esas horas son sagradas.

  • Contactar posibles clientes.

  • Re-contactar con la gente de conversaciones antiguas.

  • Proponer llamadas.

  • Hacer seguimiento.

Mientras la mayoría está afinando el logo y viendo qué hace la competencia,
yo estaría midiendo solo una cosa

¿Cuántas conversaciones serias he tenido esta semana?

Porque de las conversaciones salen clientes.
De los likes, no.

¿Por qué te cuento todo esto?

Porque la mayoría de personas que llegan a una mentoría no necesitan más ideas.
Necesitan justo esto, un “plan de emergencia” adaptado a su realidad.

  • Qué problema caro elegir.

  • Qué oferta tiene sentido para ellos.

  • Qué decir cuando contactan a alguien sin sonar desesperado.

  • En qué centrarse los próximos 30 días para dejar de improvisar.

Esa es, básicamente, una gran parte de lo que trabajo en la mentoría
menos humo, más foco, más acción.

Si quieres echarle un ojo

Es aquí

Néstor Fernández

Anterior
Anterior

El verdadero problema...rendirse justo antes de llegar

Siguiente
Siguiente

El protocolo secreto del vendedor mediocre