La mentira del “ya lo intenté todo”

Cuando te dice que ya lo ha intentado "todo",
generalmente probó dos cosas, fallaron, y se rindió.

Nuestro cerebro es muy listo para protegernos.
Usa palabras grandes como siempre, nunca o todo
para justificar que no haces nada.

Porque si te convences de que no queda nada por hacer,
también te convences de que no tienes que volver a intentarlo.

Y aquí viene algo muy difícil de aceptar.

Nos casamos con la historia, no con la verdad.

La verdad suele ser simple y dolorosa
“Tengo miedo al rechazo”
“No estoy trabajando lo suficiente”
“No me estoy esforzando de verdad”
“No estoy haciendo lo que sé que tengo que hacer”

La historia, en cambio, es más elaborada y reconfortante
“El mercado está mal”.
“Es imposible conseguir clientes”.
“No tengo dinero”.
“Sin padrino es imposible”.

La historia te deja tranquilo.
La verdad te obliga a moverte.

Pero prefieres tener razón a tener una vida mejor.

El problema es cuando esa historia se convierte en tu identidad.
Cuando te repites “soy malo para el dinero” o “vender no es lo mío”,
tu cerebro empieza a ignorar cualquier dato que lo contradiga.
Solo ve obstáculos. Solo confirma lo que ya crees.

Y entonces ignoras las oportunidades.
Te bloqueas ante cualquier situación que contradiga tus creencias.
Y acabas diciendo “¿Ves? Yo tenía razón. Esto no es para mí”.

Una vez escuché a Tony Robbins decir
“Divórciate de tu historia y cásate con la verdad”.

Me explotó la cabeza.

Porque llevaba años contándome películas para no hacer nada.
Para no arriesgar, para no invertir, para no gastar mi dinero.
Para no enfrentarme a lo que de verdad me daba miedo.

Así que te dejo una pregunta muy simple, pero muy incómoda
¿De verdad lo has intentado todo… o solo te contaste una buena historia para dejar de hacerlo?

Si sientes que llevas tiempo dando vueltas, que sabes que podrías estar mejor pero algo siempre te frena, no es falta de capacidad. Es falta de estructura, de claridad y de alguien que no te compre la excusa.

Eso es exactamente lo que hago en mi mentoría.
No te motivo.
No te aplaudo.
No te digo que todo está bien.

Te ayudo a dejar de mentirte, a ordenar tu mentalidad y a hacer
lo que sabes que tienes que hacer, aunque incomode.

Si quieres cambiar resultados, tienes que cambiar decisiones.
Y esta puede ser una de ellas.

Sepárate de la historia y cásate  con la verdad

P.D. 2 Tu historia te protege del miedo, pero también te roba el futuro.
La verdad es incomoda… y por eso funciona.

Néstor Fernández

Anterior
Anterior

El problema de no cerrar…

Siguiente
Siguiente

Vender es lo que separa deseos de resultados.